sábado, 4 de junio de 2011

10 claves para el buen dormir del bebé

Dormir es algo que el bebé debe aprender poco a poco desde que nace. Lo ideal es que los elementos que use para hacerlo no precisen nuestra intervención y que lo que el pequeño asocia al sueño (una almohaditael chupón, un peluche,...) continúe a su lado cuando despierte.



Claves para dormir bien


1. El ritual previo al sueño debe ser placantero y predecible
Esta rutina debería empezar desde el nacimiento y resulta de máxima importancia al llegar al año de edad.

2. El entorno debe ser tranquilo y oscuro
El sueño implica un cambio de actividad del cerebro que se ve favorecido por un ambiente relajante.

3. Horarios regulares

Conviene acostar y levantar al pequeño todos los días aproximadamente a la misma hora y evitar las siestas tardías o de más de dos horas.

4. La temperatura de su habitación ha de ser confortable (entre 18 y 22 grados)

El exceso de calor o de frío propicia el despertar nocturno.

5. El riudo ambiental

Debería ser mínimo durante la noche; por el día, sin embargo conviene que el bebé se acostumbre a hacer sus siestas con el ruido habitual del hogar.

6. Hambre

Tan malo es acostarle hambriento (se despertará enseguida) como sobrealimentado, pues con ello obligamos a su estómago a trabajar durante la noche en lugar de descansar. Además, el exceso de líquido puede interrumpir el sueño.

7. Dormirse solo

El bebé debe aprender a conciliar el sueño sin ayuda de sus padres. Si estamos a su lado hasta que se duerma, reclamará nuestra presencia cada vez que se despierte de noche.

8. Los juegos movidos

Las actividades que impliquen una actividad física vigorosa que puedan ponerle nervioso deben evitarse en las dos horas previas al sueño.

9. Bebidas excitantes

Por la misma razón, hay que abstenerse de ofrecerle bebidas estimulantes, como el chocolate y gaseosas.

10. Despertares nocturnos

No perdamos los nervios si el niño nos desvela. Necesita que lo tranquilicemos. Puede que tenga pesadillas, y si nos enfadamos, solo logramos que se agite más.



Autor: Dr. Gonzalo Pin Arboledas

domingo, 15 de mayo de 2011

Primeros cuidados del bebé

30 consejos para padres primerizos

Entender a un recién nacido lleva su tiempo. Hay que saber si tiene hambre o si quiere que le cambien el pañal, si le resulta incómoda la postura o simplemente no tiene sueño… Hacia los cuatro meses los padres ya sabran manejar con soltura al bebé pero, mientras, no les vendrá mal una ayuda. Por esa razón ha nacido este informe, para ayudar a los nuevos papis.



Alimentación

 1. Los recién nacidos tienen el estómago muy pequeñito, por lo tanto la cantidad de leche que toman es también pequeña. Los intervalos entre las tomas deben ser los que su cuerpo exija. Todos los pediatras recomiendan la lactancia a demanda (salvo excepciones por enfermedad).
2. Muchos bebés regurgitan después de mamar o de tomarse el biberón. Es algo normal. No hay razón para preocuparse, pues no suele ser mucha cantidad. Por regla general, solo echan la leche que han tomado de más.
3. En ocasiones, el bebé no se queda satisfecho después de mamar un largo rato. Esto puede pasar porque no mama bien: si succiona solo el pezón no sacará mucho. Se debe procurar que la areola del pecho también esté dentro de su boca.
4. Si se tienen gemelos, es muy normal que al principio lloren más que otros bebés cuando se encuentran hambrientos, ya que tienen que esperar su turno. Se puede  colocar a cada uno en un pecho, ambos a la vez, y en la siguiente toma, intercambiarlos. Si toman biberón, se ponen de frente, sobre un cojín y se les da al mismo tiempo.
5. Lo ideal es que cada gemelo tenga su propio ritmo de comida, es decir, cuando lo piden. Si su hermano sigue durmiendo, se le deja hasta que se despierte. Poco a poco irán acercando horarios.
6. Hay bebés que se duermen mamando. Probablemente no tengan mucha hambre o aún estaban medio dormidos. En este caso, basta con mover un poquito el pezón para que despierten y sigan chupando.
7. Si no se les da pecho, los recién nacidos tienen que aprender a tomar el biberón. Lo mejor es que al principio sea siempre la misma persona la que se lo dé, pues cada uno tenemos una forma diferente de darlo. Algunos bebés se desconciertan fácilmente.
8. No es aconsejable darle nada que no sea leche, ni infusión ni ninguna preparada que nos hayan dicho que le ayuda a echar los gases.
9. Para evitar que ingiera aire, si le damos el biberón, hay que verificar que está lo suficientemente inclinado como para que la leche ocupe toda la tetina y no haya burbujas de aire que pueda tragar sin querer.
10. Durante cinco o diez minutos después de mamar, los bebés muestran un interés especial por su entorno. Si lloran después de comer, probablemente sea porque quieren atención y no se les esta haciendo caso. También puede ser porque tengan gases.
11. El eructo no es obligatorio, pero la mayoría de los bebés se sienten mejor después de haber echado el aire. Para ayudarles, se puede incorporarlos apoyándolos sobre el  hombro, o bien ponerlos boca abajo encima de nuestras rodillas y se les da  palmaditas en la espalda. A veces los gases pueden provocar fuertes dolores. Si es así, se debe consultar al pediatra.
12. La postura adecuada para acostar al bebé después de comer es boca arriba o de costado. Es más segura y hará que le molesten los gases en menor medida. Esta postura es la que debe tener siempre en la cuna para evitar la muerte súbita.
13. Las manchas de leche en la ropa huelen mal. Se pueden quitar con una mezcla de agua y levadura (una cucharadita para una taza de agua).No solo se quita el mal olor, también la mancha.
14. Directrices para el aumento de peso: en los cinco primeros meses, la mayoría de los niños duplican su peso y hacia el final del primer año, suelen pesar tres veces más de lo que pesaron al nacer.
15. Pesar al bebé a diario no tiene sentido y puede convertirse en una fuente de estrés innecesario. Si está contento, activo y crece bien, significa que está bien alimentado. El pediatra lleva un seguimiento exhaustivo, si él detecta algo raro, tomará algún tipo de medida.
16. Los niños que se toman pecho hacen más deposiciones que los que toman leche artificial. En general suelen hacer entre una y cuatro veces al día.
17. A partir de los tres meses aproximadamente, los niños necesitan una cierta rutina en su vida. Por lo tanto, hay que procurar acostarlos a la misma hora y siguiendo un mismo ritual. Esto deberá mantenerse durante los siguientes años.

Cuidados
18. Cuanto más pequeños son, más se sobresaltan si nos acercamos precipitadamente, sin previo aviso. Primero hay que mantener contacto visual y hablarles. Luego, colocando una mano debajo de la cabeza y otra bajo el tronco, y se levanta con suavidad. No son tan frágiles como parecen, así que agarrémoslos con suavidad pero con firmeza.
19. Uno de los puntos más delicados de los bebés son las nalgas. Por lo tanto, conviene cambiar su pañal a menudo y así evitar que se irriten. Aunque los modernos superpañales los mantienen secos durante largas horas, el calorcillo húmedo en la zona de la barriga no es nada bueno para la piel.
20. Cambiarles los pañales sobre una mesa o un cambiador es más cómodo para que la espalda del adulto no sufra, pero hay que tener un cuidado extremo para evitar accidentes. Los bebés son capaces de girar su cuerpo y rodar a las pocas semanas.
21. Antes de poner un nuevo pañal, hay que limpiarle con suavidad y secarlos muy bien, procurando que no quede nada de humedad entre los pliegues.
22. Durante las primeras semanas se le puede bañar en el lavabo. Conviene colocar un protector para no golpearlo accidentalmente contra el grifo. También puede usarse una bañerita.
23. Para asearlos, en principio bastaría con el agua tibia. Si usamos jabón, que sea neutro. Los polvos de talco están desaconsejados: podría inhalarlos.
24. Si el bebé tuviera miedo a la bañera, podemos sentarle desnudo sin nada de agua, darle algún juguete y luego ir llenando la bañera poco a poco.
25. Al bañarle, hay que cerrar primero el grifo del agua caliente y después el de la fría. Así, evitamos que si el grifo gotea, le caigan gotas de agua muy caliente.
26. La herida del cordón umbilical no necesita un vendaje especial mientras cicatriza. Se puede bañar al pequeño si luego secamos bien la zona del ombligo. Esa parte se lava con una toalla mojada en agua tibia, luego se seca y se coloca encima una gasa limpia. Si la herida supura o sangra, hay que consultar al pediatra.
27. La mayoría de los recién nacidos llevan demasiada ropa. Si están abrigados en exceso, pueden llegar a sufrir un sofocón: sudan y se sienten mal.
28. En los primeros meses es normal que el pequeño tenga las manos y los pies fríos. Pero si la piel a la altura de los omóplatos o la barriguita está caliente y seca, significa que no tiene frío.
29. Durante los primeros meses la cabecita del niño necesita apoyo. Cuando se le tenga en brazos, hay que sostenerlos en todo momento con suavidad pero con firmeza. Los recién nacidos se asustan mucho cuando se les cae hacia un lado o hacia atrás.
30. Las uñas de los bebés crecen muy rápido. El mejor momento para cortárselas es cuando duermen profundamente. Se debe usar unas tijeras especiales para bebés, con punta roma (redonda).

Fuente: serpadres.es